
La película cuenta la historia de Raquel y Tomás, una pareja joven que recién comenzada su relación debe hacer frente a un duro trance, la enfermedad de él. Raquel se ve obligada a preguntarse que estaría dispuesta a hacer por amor y decide ofrecerle a Tomás una parte de si misma. Una historia que habla de entrega, sacrificio y amor que es digna de un melodrama de sobremesa y no chirría gracias sobre todo a la excelente interpretación de la debutante Marian Alvarez (vista en Hospital Central), que consigue transmitir las dudas, miedos y angustias de su personaje en cada plano. Para una historia como esta, se hace necesaria una puesta en escena sencilla, límpia y efectiva que transcurre casi integramente en el interior del hospital o del apartamento de la pareja, tiene una fotografia acertada y unas transiciones elegantes a la par que simples. No obstante los mejores momentos son justo aquellos en los que vemos a Raquel fuera de esos interiores, que es cuando queda desnuda de emociones y vulnerable. La película gana enteros siempre que Raquel es el centro de la historia pero se pierde entre personajes secundarios que son un estorbo como el compañero de trabajo de la radio o la aparición tardía y poco estimulante de padres o amigos de Raquel. Tiene ínfulas de cine de autor pero se queda en una cinta correcta y amable que para el habitual cine español ya es un logro.

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